La alimentación del perro geriátrico

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Todas las etapas de vida de nuestras mascotas son importantes, desde que nacen hasta que envejecen requieren de cuidados como vacunas, alimentación adecuada, programas de ejercicio, desparasitación, profilaxis dental, monitoreo sanguíneo, etcétera; estos cuidados harán que nuestras mascotas tengan una mejor calidad de vida y mayor longevidad.

El envejecimiento consiste en cambios progresivos, posteriores a la madurez, en diferentes órganos, que reducen la capacidad de respuesta del organismo ante las exigencias del medio ambiente. La mayor consecuencia del envejecimiento es el aumento de la vulnerabilidad a enfermedades.

Inevitablemente todos los animales llegarán a su etapa geriátrica y los cambios celulares que son responsables de los signos visibles del envejecimiento no son reversibles. Sin embargo, a medida que la perspectiva de vida de los perros bien atendidos continúa incrementándose (debido al mejor entendimiento de la nutrición y del control de muchas condiciones de enfermedad severa), las necesidades de los animales más viejos se están haciendo cada día más importantes.

Debido a la gran variación de tamaños entre las razas de perros, es muy difícil definir cuando un perro debería considerarse como un individuo geriátrico. Para las razas pequeñas, la edad geriátrica no se hace aparente antes de los 10 años, mientras que perros más grandes no suelen vivir más de diez años. En general, Se consideran individuos gerontes (geriátricos) cuando alcanzan la mitad de su expectativa de vida, por tanto, razas grandes o gigantes se estima que a partir de los cinco años de edad, y razas medianas o miniatura hasta los siete años de edad. “A mayor talla del perro, más temprano alcanzará la edad geriátrica”.

Por otro lado, los perros tienen mayor probabilidad de presentar enfermedades asociadas con la vejez entre los siete y trece años de vida.

Trabajos desarrollados por centros de investigación y universidades han demostrado que las necesidades de energía de los perros geriátricos son menores que en los individuos más jóvenes. Los estudios indican que en promedio los perros geriátricos necesitan 20 por ciento menos calorías para el mantenimiento. Esta disminución puede estar ligada a una disminución de la actividad física y cambios en la composición corporal.

En perros geriátricos se ha encontrado una disminución significativa en el tejido magro (músculo) y un aumento en el porcentaje de grasa. Este cambio no se acompaña de un incremento en el peso corporal total y no hay evidencias que sugieran que estos perros tiendan a la obesidad. Sin embargo, se han descubierto cambios en la conformación corporal, como grasa depositada alrededor de la parte inferior de las costillas, dando lugar a la forma clásica asociada a los perros viejos.

Al ser menores las demandas metabólicas de tejido graso que las del tejido muscular magro, este cambio en la composición corporal da como resultado menores necesidades energéticas. Como la grasa proporciona energía concentrada, será recomendable un moderado nivel de grasa para cubrir las necesidades de energía reducidas del perro geriátrico.

Los cambios asociados con la vejez y las enfermedades más prevalentes en animales viejos, como problemas renales, cáncer, enfermedades articulares degenerativas, cardiacas, trastornos hormonales, enfermedades de la boca y obesidad, requieren mayor atención en esta etapa; por tanto, es de suma importancia que nuestras mascotas sean evaluadas por un médico veterinario cada seis meses –por lo menos- para descartar algún padecimiento y de encontrar alguna enfermedad, llegar a un diagnóstico y manejo terapéutico correspondiente.

Nunca debemos asumir que vejez es sinónimo de detrimento en la salud. Existe una oportunidad verdadera de mejorar la calidad de vida y longevidad mediante el manejo nutricional correcto, ya que los requerimientos nutricionales y varían con la edad y el tipo de vida.

Agua

Es importante que siempre haya agua fresca disponible para que el perro beba. Igualmente, debemos mantenernos alerta con respecto a la cantidad de agua que el animal ingiere, y solicitar ayuda médica si aumenta la ingestión de agua repentinamente, ya que esto puede significar el inicio de una condición médica como daño renal o diabetes. En cualquier etapa de vida, el agua es un nutriente de suma importancia, los perros viejos, al igual que los cachorros, tienden a deshidratarse con mayor facilidad. Los perros de edad avanzada pueden presentar problemas renales, por lo cual es importante el consumo regular de agua.

Energía

A medida que nuestro perro envejece se torna menos activo y como utiliza menos energía, se necesitará mantener el control sobre su peso y, de ser necesario, reducir la ración de comida para mantenerlo en su peso ideal. El envejecimiento se asocia con reducción de la masa magra corporal y el aumento de la grasa subcutánea, disminución en el metabolismo y por ende disminución de la temperatura corporal; por ello la cantidad de energía del alimento se debe disminuir. Los perros obesos pueden tener una expectativa de vida más corta. Si nuestro perro se torna clínicamente obeso, el médico veterinario podrá recomendar una dieta especial para obesidad.

Recordemos que las fuentes de energía para nuestra mascota son carbohidratos, grasas y proteínas. Estos nutrientes deben reducirse dentro de la dieta para evitar problemas de sobrepeso o exceso de nutrientes. Los carbohidratos deben ser de fácil digestión para ayudar a un mejor aprovechamiento de los mismos.

Si bien es cierto que debemos reducir las grasas para evitar problemas de sobrepeso, también es cierto que perros seniles, al igual que personas de edad muy avanzada, tienden a bajar de peso, por tanto una dieta adecuada debe encontrarse en el balance correcto. Los requerimientos de ácidos grasos esenciales como n-3 y n-6 deben cubrirse para ayudar a mantener un sistema inmunológico saludable, así como pelaje y piel sanas.

Como ocurre en todas las etapas de la vida, los perros geriátricos sanos deben recibir una cantidad suficiente de proteínas y energía para evitar la desnutrición energético-proteica, es más conveniente incrementar la calidad de la proteína para hacerla más digestible, sin aumentar la ingesta para prevenir problemas renales.

Minerales

La cantidad de algunos minerales puede variar, como el fósforo, este mineral puede contribuir al desarrollo de enfermedades renales, por lo tanto, el control de este mineral en los alimentos para perros es importante. La reducción del calcio en perros seniles no ocasiona mayor problema como en los humanos, nosotros cuando envejecemos podemos tener problemas de osteoporosis, situación que es rara en perros seniles que durante toda su vida fueron alimentados con alimentos balanceados. El incremento de sodio y cloruro puede ser perjudicial para perros seniles, pues disminuye la capacidad de excretar el exceso de los mismos, y un aumento de sodio y cloruro en el organismo puede ocasionar daños renales y afectar a mascotas hipertensas.

Vitaminas

Son de suma importancia para que el metabolismo de los perros de cualquier edad funcione correctamente, además algunas de éstas como la vitamina C, E y A, fungen como antioxidantes, retrasando el daño celular, por lo tanto hace que nuestros perros se mantengan en mejor condición física y de salud.

Fibra

Los perros de edad avanzada son propensos a la constipación, por lo que un incremento de fibra en el alimento está plenamente justificado, además la fibra puede ayudar en el control del sobrepeso, que es una condición común.

Algunos perros mayores pueden sufrir de artritis, lo cual les dificulta agacharse para comer. Si este es el caso, el recipiente de comida debe ser levantado del piso y colocado a una altura cómoda para que pueda comer sin dificultad y sin molestias. La inclusión de condroprotectores (glucosamina y sulfato de condroitina) contribuye a mantener las articulaciones saludables.

Asimismo, la L-carnitina ayuda a convertir la grasa corporal en energía, dado que los perros viejos tienden a acumular grasa, ésta puede resultar de gran ayuda para mantenerlos en el peso correcto y por ende no se incrementa la carga de las articulaciones.

En esta etapa de vida deben ser alimentados con un alimento que proporcione los requerimientos necesarios para mantener la salud de nuestra mascota, ya que como se mencionó anteriormente, nuestro animal puede verse beneficiado de muchas formas si proporcionamos una nutrición adecuada, evitando alimentar con comida casera que no está balanceada y que seguramente nos llevará a problemas bucales, como el sarro, mal aliento, obesidad, etcétera.

Si se proporciona una dieta comercial debe tomarse en cuenta que sea para la etapa de vida que le corresponde a nuestra mascota, ya que un animal en la vejez requiere de algunos nutrientes que en mayor o menor proporción difieren a un animal adulto o en crecimiento. En esta etapa se recomienda evitar los excesos de fósforo, proteína, calcio y cloruro de sodio, ofreciendo otros nutrientes que favorezcan la salud de nuestra mascota como son las vitaminas, antioxidantes, fibra, etcétera.

Los perros en edad avanzada requieren de muchos cuidados, tanto en su aseo, como en su salud y alimentación, por eso es muy importante observar cualquier cambio en la conducta de nuestra mascota, ya que por mínima que esta sea, nos indica un punto al que debe ponerse mucha atención para evitar alguna enfermedad no deseada o latente en la vida de nuestras mascotas.

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