Lesiones de piel causadas por transtornos en el comportamiento

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En perros y gatos se han identificado algunas alteraciones en la piel como consecuencia de trastornos en la conducta o en el comportamiento; en medicina veterinaria estas manifestaciones han sido denominadas enfermedades psicocutáneas o psicodermatológicas.

Las lesiones en piel que se deben a una enfermedad dermatológica convencional, por ejemplo, a una infección bacteriana o pioderma, aparecen inicialmente sin que la mascota intervenga. En cambio se considera que todas las lesiones de piel, originadas por un trastorno en el comportamiento son auto-inducidas; es decir, aparecen inicialmente porque las provoca la mascota al auto-lesionarse.

En medicina humana está ampliamente identificado el hecho de que algunas enfermedades como en el caso del asma, la atopia e incluso en alguno trastornos psiquiátricos, el paciente humano puede llegar a auto-provocarse lesiones en la piel.

Sin embargo, en medicina veterinaria se debe tener cuidado con sobre-diagnosticar (diagnosticar exageradamente) los problemas psicocutáneos, por ejemplo, el pensar que todos los lamidos constantes que una mascota haga sobre una parte de su cuerpo sean sólo porque quiere llamar la atención y no tomar en cuenta que puede tratarse de una enfermedad dermatológica real y no únicamente por el deseo de obtener la atención del propietario.

Por otro lado, estos trastornos también pueden llegar a sub-diagnosticarse (no tomarse en cuenta), por ejemplo, en los casos donde no se esté identificando que la mascota vive en un ambiente de presión, frustración o ansiedad y que es ella misma quien se está auto-lesionando; es decir, que es el mismo perro o gato quien de manera inicial se provoca las lesiones a través de lamidos, mordiscos, rascado constante, etcétera. Y que con el paso del tiempo dichas lesiones empeoran, se infectan o extienden.

Se presenta también una alteración cuando la mascota tiene una enfermedad o lesión de piel de manera previa, y esto actúa como factor desencadenante para iniciar el proceso de auto-lesión; la situación se agrava si además existe alguna condición estresante.

Los entornos que pueden ocasionar un ambiente hostil para la mascota, varían de acuerdo a diferentes factores como son:

  • Temperamento de la mascota.
  • Relación con el propietario y otros miembros de la familia.
  • Relación con congéneres.
  • Malas o buenas experiencias anteriores.
  • Si ha sido maltratada.
  • Si es ignorada de manera cotidiana.

También influyen situaciones nuevas como: cambio de casa, cambio de propietario, la llegada de otra mascota, la llegada de un nuevo miembro a la familia, como lo es un bebé, alguna enfermedad concomitante que presente la mascota, etcétera.

El perro o el gato se autolesionan porque es una forma de aliviar o distraer en diferentes grados la tensión emocional que sufren, algunos además descubren que consiguen llamar la atención del propietario. Es también una forma de comunicar que algo no está bien. Los trastornos del comportamiento pueden presentarse como:

  • Actividades de desplazamiento.
  • Comportamiento ritualizado.
  • Comportamiento estereotipado
  • Auto-agresividad.
  • Actividades de desplazamiento

Las actividades de desplazamiento son comunes en ansiedad y depresión. Son acciones que realiza la mascota al enfrentarse a una situación de conflicto, a la inhibición de algo que se hacía antes, por ejemplo, que se le confine a una jaula cuando antes podía correr libremente. La mascota alivia la tensión emocional pero no desarrolla otra respuesta de adaptación.

La tensión se desplaza con actividades tales como lamerse constantemente, morderse las uñas o rascarse continuamente sin que exista una enfermedad de piel previa. Puede hacerlo por un tiempo prolongado o detenerse de manera súbita y dejar de hacerlo. La bulimia (comer sin control) es otra alteración que puede presentarse como desplazamiento, se identifica porque se presenta conjuntamente con un excesivo acicalado o lamido.

Comportamiento ritualizado

Esta alteración se ha observado solamente en perros, los cuales tienen un comportamiento normal, pero buscan atraer la atención del propietario o comunicar algo específico. Pueden perseguirse la cola, acicalarse o lamerse el pelo, pero de una manera muy efusiva. Sólo presentan este comportamiento frente al dueño y no lo hacen en su ausencia. El propietario, sin darse cuenta refuerza esta conducta ya que normalmente pide a la mascota que se detenga e incluso puede regañarla, dándole mayor atención, lo que finalmente es lo que desea la mascota.

El comportamiento ritualizado se asocia a un problema de comunicación, falta de atención o problemas de jerarquía entre el propietario y el perro y se exacerba en presencia de una lesión o enfermedad de piel pre-existente.

Comportamiento estereotipado

La estereotipia describe a un acto o conjunto de actos que se llevan a cabo de una forma regular, idéntica e inusual y sin un propósito obvio; en el caso del perro o el gato se pueden empezar a lamer o acicalar continuamente, en cualquier momento del día, sin una causa externa o interna aparente.

La piel no está enferma, no hay pulgas u otros parásitos, no hay otros factores que provoquen dicho acto.

En gatos es común el que se acicalen o se laman constantemente la nariz. En perros es común que se persigan y laman la cola. El comportamiento estereotipado puede ser secundario a la progresión de los problemas no resueltos de las actividades de desplazamiento o comportamiento ritualizado.

Agresión

La mascota puede llegar a auto-agredirse. Los gatos pueden atacar su propia cola, mordiéndola o rasguñándola severamente. En los perros la auto-agresión es poco común pero se ha descrito en algunas razas como en los Bull Terriers.

Las lesiones que se presentan por los trastornos en el comportamiento se manifiestan de manera diferente dependiendo si se trata de un perro o de un gato.

Tipo de lesiones auto-inducidas en el gato

En el gato es muy común la aparición de alopecia; alopecia significa pérdida de pelo (en humanos se denomina calvicie, no en veterinaria). La alopecia se debe a un lamido constante e intenso en alguna zona del cuerpo, provocando tanto el rompimiento del pelo como su pérdida.

Antes de pensar en que se trata de una alteración en el comportamiento, se debe verificar con el veterinario que no sea una infección por hongos o una alergia.

El gato también puede ocasionarse excoriaciones, las excoriaciones son lesiones superficiales de piel como pequeñas cortaduras, ocasionadas por rascarse o morderse continuamente un área. Pueden también morderse las uñas.

Tipo de lesiones auto-inducidas en el perro

En el perro es muy común la dermatitis acral por lamido; la cual se refiere a una zona de piel localizada y delimitada, que debido al lamido constante se hace engrosada, sin pelo y obscurecida, al inicio se ve enrojecida o ulcerada. Aparece principalmente en manos o patas.

Existen también lesiones que se provocan sobre la cola o el ano, son de color rojo o rosa intenso y los inducen a hacer movimientos en círculos para continuar lamiéndose. Pueden también mordisquearse el pelo, succionarse los flancos, los pezones o las partes laterales.

Tratamiento

Lo primero que se debe hacer es determinar la causa de la alteración en el comportamiento de la mascota y de ser posible eliminarla o implementar técnicas de contracondicionamiento o desensibilización, para enseñarle a realizar una conducta alternativa. Se debe tener la ayuda de un veterinario etólogo (con estudios en el comportamiento animal).

Se puede además aumentar el ejercicio, los juegos, entrenamiento, paseos, así como mejorar los estímulos medio ambientales con juguetes masticables, con ruido y otros, para mantener a la mascota ocupada y entretenida.

Muchos requieren además, de ayuda farmacológica convencional (antidepresivos) o complementaria (Flores de Bach u Homeopatía). Esto junto con el tratamiento de las lesiones dermatológicas, deben ser recomendaciones proporcionadas por el veterinario.

Conclusión

Suena muy interesante y a la vez confuso identificar cuándo se presenta una enfermedad de piel por un trastorno en el comportamiento o cuándo es una enfermedad de la piel convencional; sin embargo, no hay de qué preocuparse, el veterinario será el encargado de diagnosticar si ésta existe o no, por ello es muy importante que durante la consulta los propietarios proporcionen la mayor información posible, tanto sobre la aparición de las lesiones de piel, tiempo de haber sido detectadas, si empeoran o mejoran, así como todos los datos relevantes -cuando existan- sobre el ambiente de la mascota, tales como cambio de casa, cambio de propietario, ingreso de una nueva mascota, etcétera.

Dependiendo del caso, el médico realizará además estudios de laboratorio complementarios como raspados de piel, citologías, cultivos de hongos, entre otros, para identificar y abordar correctamente la enfermedad.

Las lesiones de piel ocasionadas por trastornos en el comportamiento son padecimientos complejos que necesitan de un tratamiento largo, se debe tener paciencia para continuarlo y así poder ayudar a recuperar la salud de la mascota.

Sobre el autor:

MVZ. Maritere González Lama, especialista en Pequeñas Especies
Académica de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM
Con especialización en Acupuntura, Homeopatía y Flores de Bach en perros y gatos
Certificación en Terapia Física en Pequeños Animales
Médico responsable en el Hospital Banfield para Mascotas en la UNAM
[email protected]
[email protected]
Hospital Banfield para Mascotas
Tel. 5658-6080

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