Consejos básicos de entrenamiento

Entrada3

Comienza por entrenar a tu cachorro desde una edad temprana. Si bien se puede enseñar a un perro viejo, lo que se aprende temprano por lo general es aprendido más rápido y con más facilidad. Más aún, cuanto más viejo sea el perro es posible que haya que contrarrestar malos hábitos aprendidos.

Castigos

Jamás, bajo ningún aspecto o motivo, entrenando o fuera del entrenamiento, le impongas castigos físicos o psicológicos a tu perro. No lo golpees ni con tu mano o con cualquier elemento (periódico, por ejemplo). Tu perro debe respetarte, no temerte. Si lo golpeas, estarás criando un perro temeroso de ti. No premies a tu perro por conductas indeseables: por ejemplo, no le des comida cuando te pide mientras tú estás comiendo, ni tampoco lo empujes (él pensará que estás jugando, o sea, una forma de premio). Tu perro no debe temerte, sino respetarte como su líder.

Premiar lo bueno, ignorar lo malo

Tu perro – y especialmente si es aún cachorro – no sabe muchas veces distinguir lo «bueno» de lo «malo», como tú lo harías. Es muy fácil enseñarle. Si siempre lo regañas por lo que hace mal, él se sentirá frustrado, pues nunca te complace nada de lo que haga. En su lugar, prémialo por cualquier cosa que esté haciendo que a ti te parezca bien. Olvídate de las órdenes y los comandos. Si tú estás viendo la televisión y tu perro está sentado y tranquilo: “muy bien” y dale una recompensa. Si nunca le prestas mayor atención, él se conformará con cualquier tipo de atención de tu parte, incluso la atención negativa, como los regaños. Si está haciendo algo malo, dile “No” pero no digas su nombre cuando lo regañes. Cuando se detenga, felicítalo en el momento. No lo castigues ni lo aísles.

Entrena a tu perro suave y humanamente. Y siempre que sea posible, utiliza métodos positivos y motivacionales. Haz que las sesiones de entrenamiento sean entretenidas, para que todos puedan disfrutar del proceso de aprendizaje.

Recompensas

Las recompensas deben ser eso: premios. Una croqueta no es un premio, sino su comida habitual. Ejemplos de recompensa son salchichas, jamón, pollo cocido, queso, manzana, barritas de cereal, o cualquier otra cosa que el perro adore. Las recompensas deben ser fraccionadas en un tamaño pequeño, el equivalente a un chícharo. Lo importante es la cantidad de recompensas recibidas, no el tamaño de las mismas. Las felicitaciones, abrazos, y elogios, también son formas de recompensa, aunque éstas deben ser “aprendidas” por los perros (el apreciar el afecto del humano no es instintivo). Es bueno premiar con comida y elogiar, abrazar, etcétera. Otra forma más de recompensa son los juegos (dar el juguete favorito, por ejemplo).

Los perros aprenden rápido, pero fijan su aprendizaje a través de la repetición y la consistencia: haz siempre lo mismo, hazlo siempre igual.

No lo sobreprotejas ni premies el mal comportamiento. Si tu perro se asusta de algo y tú lo levantas o lo abrazas, y le dices con tu dulce voz “bueno, chiquito, tranquilo”, estarás premiando su miedo. Tu perro nunca tendrá la confianza necesaria en sí mismo. Igualmente, si haces callar a tu perro mientras le ladra a una persona o a otro perro con una actitud similar, tu perro está recibiendo el mensaje equivocado, ya que él siente que lo estás premiando por ser agresivo hacia la gente u otros perros.

Utiliza el nombre de tu perro en forma positiva, evitando utilizarlo junto con regaños, advertencias, y menos aún, castigos. Tu perro debería confiar que cuando se escucha su nombre, sólo pueden suceder cosas buenas. Su nombre debe siempre ser una palabra a la que él responda con entusiasmo, jamás con duda o con miedo.

Un perro es un perro. Trata y educa a tu Chihuahueño o a tu Schnauzer Toy de la misma manera que lo harías si tuvieras un Pastor Alemán. Tienen la misma capacidad para aprender, y ciertamente merecen la oportunidad de ser educados apropiadamente.

Mens sana in corpore sano

Cuida su salud. Cómprale alimentos de calidad. Llévalo periódicamente al veterinario, aunque no muestre signos de enfermedad. Practica la prevención. Respeta su calendario de vacunación. Llévalo a ejercitar todos los días, no sólo una vez a la semana. Ejercítate con él. Cómprale y ármale juguetes que incentiven su imaginación, para que no convierta tus almohadones favoritos en sus juguetes favoritos.

Y sobre todo, considera que tu perro es un ser vivo que tiene sentimientos y te ama incondicionalmente. No traiciones su amor.

Adiéstralo formalmente. Busca una escuela para cachorros, si tu perro ya no es cachorro entonces busca un entrenador. En ambos casos es fundamental que sólo utilicen métodos positivos de adiestramiento.

Menú Principal