Perros de la tercera edad

perrosterceraedad

El ciclo de la vida consiste en nacer, crecer y morir. Cuando los cachorros nacen tienen ojos grandes y redondos, cráneos redondeados, caras pequeñas y redondas, esto hace que la gente sienta el impulso de cuidar a estos pequeños necesitados de cariño, protección, refugio, alimento, etcétera. Pero conforme el perro va creciendo y perdiendo estas características, deja de ser “tan atractivo” para las personas, por esta y muchas otras razones es más fácil encontrar un hogar adoptivo para un cachorro que para un adulto, y más si el adulto es de raza o tamaño grande, pues mientras un perro parezca pequeño o “bebé” será más fácil encontrarle hogar. Al hecho de conservar características de cachorro en la etapa adulta se le conoce como neotenia, por ejemplo un Chihuahueño de tres años sería adoptado más rápido que un perro de la misma edad de raza Doberman.

Durante la vida como adulto normalmente los perros trabajan para o con las personas, puede ser que el perro cuide la casa, que salga a correr con los deportistas, que juegue con los niños, “haga fiestas” a los adolescentes o simplemente den amor incondicional. Poco a poco las cosas cambian, el perro ya no puede brincar a la cama como antes, subir las escaleras, camina con más dificultad, además su vista comienza a deteriorarse, choca contra las mesas, las puertas y otros objetos, tampoco oye muy bien, la gente tiene que gritarle para que haga caso, su pelo se cae y se pone cano, el hocico le huele mal y se le empiezan a caer los dientes, por lo mismo ya casi no come y empieza a adelgazar; como no está bien nutrido su salud empeora, a veces no sólo le huele mal boca sino que parece que todo él emana un mal olor, su intestino ya no absorbe tan bien la poca comida que ingiere y su excremento se hacen menos consistente, o bien no puede defecar porque su colon se mueve menos. Le aparecen tumores en el cuerpo y cada vez más y más enfermedades.

Cuando todo lo anterior sucede, el perro se encuentra en la “tercera edad”, es decir el perro se considera geriátrico; esto sucede alrededor de los 7 años. Un perro puede deteriorarse más o menos rápido dependiendo de varios factores, por ejemplo la raza: un perro de talla grande se hace viejo más pronto y su expectativa de vida es menor que la de un perro de talla pequeña. Otro factor que puede afectar es la calidad de vida que el perro ha llevado, esto incluye:

  • Cuidado veterinario: revisiones constantes, al menos una vez al año; medicina preventiva, que consiste en vacunas, algunas deben aplicarse cada año como la rabia o la múltiple y otras cada seis meses, como la bacterina contra leptospira y la desparasitación cada 4 ó 6 meses.
  • Limpiezas dentales: deben realizarse mínimo una o dos veces a la semana en casa y, según se necesite, limpiezas dentales profesionales.
  • Alimentación de alta calidad: alimento para perros bien balanceado.
  • Protección contra las inclemencias del tiempo: techo, cama, suéter, etcétera.
    Esterilización o castración a edad temprana: se sabe que estos perros tienen una expectativa de vida mayor, además las hembras geriátricas tienen menor posibilidad de presentar tumores en la glándula mamaria y los machos geriátricos tendrán menor posibilidad de padecer tumores de próstata.
  • Ejercicio: igual que en las personas, una vida activa ayuda a mejorar la circulación, a fortalecer los músculos y huesos, etcétera.
  • Y por supuesto caricias y mucho amor.

Cuando el perro está en esta etapa de su vida necesita más cuidados que nunca, tal vez más que cuando era cachorro. Lo triste de todo esto no es que el perro no sea fuerte y juguetón como antes, sino que las personas a las que ha servido, ahora que los necesita más, le dan la espalda. La gente decide que ahora el perro les estorba, que es un gasto inútil, que da mucho más trabajo y que ya no vale la pena mantenerlo. Así que la opción que eligen es abandonar al perro a su suerte en la calle o llevarlo a un antirrábico a morir casi siempre por electrocución, intentan echarle “el problema” a alguien más poniéndolo en adopción o llevándolo a un refugio para perros, donde en algunas ocasiones tiene que pelear por un poco de alimento y atención, o si “bien” le va lo llevarán a un veterinario para que lo mate.

¿No les parece que ésta es una de las actitudes más injustas y menos humanas?, ya que el perro les dio todo lo mejor de su vida, fue su guardián, su alarma, su amigo, su compañía, quien los consoló en los momentos más tristes y les movió su colita de alegría cada vez que los veía venir, nunca les exigió más que cariño y se hubiera conformado con sobras de comida con tal de que le rascarán su pancita. Ahora cuando su cuerpo ya no puede hacer todas esas cosas, se deshacen de él como si fuera un mueble viejo, inútil, como si no sintiera.

Pero las cosas no deben ser así, si uno en verdad ama a su perro ésta es la oportunidad para demostrárselo y devolverle un poco de lo que nos ha dado.

¿Cómo hacer eso?

Primero y antes que nada dándote cuenta que no porque tu perro ya no puede ver u oír, tal vez ambas, es infeliz y ya no puede ser funcional, esto es mentira. El perro tiene una gran capacidad de adaptación, mientras no le cambien las cosas de lugar, él podrá recordarlas y con el tiempo dejará de chocar con ellas.

Después de esto, debes vigilar su salud muy de cerca, llevarlo cada seis meses al veterinario para revisiones de rutina y una vez al año para chequeos completos con análisis de laboratorio. Aquí buscamos detectar enfermedades en etapas tempranas y sobre todo signos de dolor para darle los analgésicos adecuados (recuerda que no todos los medicamentos de uso humano se pueden dar a las mascotas, en especial los analgésicos, por ejemplo las aspirinas son terribles para los perros).

Es necesario ser muy cuidadoso cuando te acerques y toques al animal, pues si algo le duele o él no se ha dado cuenta que estás cerca pudiera mostrar signos de agresión como tirar mordidas, seguramente esto será por miedo o por dolor.

Otra cosa que es primordial es la alimentación. Para que un perro esté bien nutrido en esta etapa debemos darle un alimento de alto valor nutritivo, que contenga antioxidantes y una buena relación entre los minerales y otros micronutrientes. Escoge un alimento especial para perros ancianos, o bien, si tiene alguna enfermedad seguramente el veterinario te recomendará el tratamiento indicado aunado a un alimento específico, por ejemplo, alimento para problemas cardiacos, artríticos, de riñón, hígado, etcétera.
No importa el alimento que le des al perro, sino lo que puede comer. A pesar de que la anestesia suele ser un riesgo y más en un perro viejo, es importante que el médico veterinario le realice una limpieza dental profunda para remover por completo el sarro y, si es necesario, retirar algunas piezas dentales. Es importante que después de este procedimiento, el responsable del animal mantenga la boca limpia cepillando los dientes del perro con regularidad, ya sea con una pasta de dientes especial para perros o simplemente con un poco de agua. Obviamente también es muy importante que el perro siempre cuente con agua limpia y fresca a su disposición.

Mientras el perro pueda, es importante estimularlo para realizar un poco de ejercicio, una pequeña caminata por ejemplo. Si el piso de la casa o las escaleras es muy resbaloso puedes colocar unas tiras de superficie antiderrapante, se consiguen fácilmente en tiendas donde se venden cosas para construcción y remodelación de casas, y son realmente accesibles y fáciles de colocar.

En ocasiones, el perro ya no puede controlar su esfínter, por lo que se vuelve incontinente, sino se debe a un problema orgánico entonces es una consecuencia de la edad; ello ocasionará que encuentres orina por la casa en lugares inadecuados, esto tampoco debe ser un factor para pensar en deshacerse de él, lo que debes hacer es ponerle un pañalito a tu perro, cambiarlo con frecuencia y listo, puedes seguir disfrutando de su animal de compañía.

Si tienes pensado adquirir otro perro, espera un poco, esto puede ser un factor muy estresante, ya que el otro perro -si es cachorro- querrá jugar y tu viejito ya no, tal vez tendrá que pelear por su lugar en la jerarquía y por la atención de las personas, mejor espera un poco más y centra tu cariño y atención en el pequeño que ya tienes.

En ocasiones, algunos perros pueden presentar problemas de comportamiento asociados a la vejez, por ejemplo ansiedad o Síndrome de Disfunción Cognitiva, que es muy semejante a la enfermedad de Alzheimer en las personas: el perro no se acuerda del lugar indicado para orinar o defecar, va caminando hacia su comida, se detiene un momento y luego hace otra cosa, como si se le olvidara qué iba a hacer, no duerme bien por las noches pero duerme más por el día, etcétera. Lo importante es que sepas que si tu perro manifiesta cambios de conducta puedes buscar ayuda de un médico veterinario especialista en comportamiento, es decir un etólogo, y éste te podrá ayudar a darle a tu perro anciano un tratamiento adecuado para mantener una buena calidad de vida durante este periodo.

Por otro lado, existen medicamentos que también pueden ayudar a tener una buena vida ayudando a postergar los cambios degenerativos asociados al envejecimiento: aumentando la oxigenación e irrigación en todos los tejidos, por lo que la piel se mantiene sana, inhibición en la formación de trombos, mejoramiento de la capacidad respiratoria por una acción de broncodilatación, mejoramiento de la eficiencia músculo-esquelética, oxigenación del cerebro, mejoramiento del rendimiento cardiaco y el flujo sanguíneo, protección del corazón de posibles infartos, y también protección del hígado. Pregúntale a tu médico veterinario de confianza sobre este tipo de medicamentos, que incluso se usan en humanos y que ya existen en presentación para perros.

Pero a pesar de que hagamos todo esto, en ocasiones tenemos que pensar que si está muy enfermo hay que decirle adiós a nuestro compañero, pues tampoco es justo aferrarnos a tenerlo si él ya no está bien, pero no debes tomar una decisión apresurada, habla con el veterinario sobre su diagnóstico, tratamiento, su pronóstico y las alternativas, paralelamente fíjate en estas actitudes o comportamientos:

  • ¿Tiene ganas de salir a pasear? Un perro que a pesar de estar viejito todavía se emociona al oír su cadena y aunque no pueda correr hace el intento por levantarse y camina paso a pasito, es un perro que todavía tiene ganas de vivir.
  • ¿Todavía le llaman la atención sus juguetes? Algunos perros se enloquecen con las pelotas, otros con los peluches, otros con los juguetes que suenan, etcétera; esta conducta depende de la infancia, si tu lo enseñaste desde cachorro a jugar con determinados juguetes o nunca juegan con algunos otros esto marcará su preferencia en la adultez. Si tu perro sigue poniendo atención cuando tomas su juguete preferido, se lo mueves por delante y él lo sigue con interés -ya sea con la mirada o si caminando- e intenta jugar de nuevo, tu perro todavía tiene ganas de seguir adelante.
  • ¿Mueve la cola ante las cosas que le causan alegría? Puede ser que tu perrito anciano ya no se pueda levantar mucho o muy rápido, pero si estando echado te fijas que mueve su colita con las cosas que le causan alegría, te darás cuenta que no está indiferente ni deprimido.
    ¿Está atento, responsivo y acude cuándo lo llaman? Un perro sí puede deprimirse, no importa la edad, pero si notas que tu perro está atento a lo que pasa a su alrededor, que sabe quién eres y si lo llamas (puede ser con la voz o con señas) va hacia ti porque quiere caricias y además quiere complacerte obedeciéndote, podrás ver que él mantiene el contacto social de manera funcional.
  • ¿Acepta su alimento o hay que forzarlo a comer? Forzar a un animal para que coma no es una buena señal, ya que la anorexia (falta de apetito) se da generalmente por causa de alguna enfermedad y ésta puede ser orgánica o psicológica; es decir, el perro puede dejar de comer porque tiene cáncer, problemas en algún órgano como el corazón, el hígado, los riñones, el intestino, o bien porque está deprimido, tiene síndrome de disfunción cognitiva, etcétera. Así que un buen apetito habla bien de su estado de salud y de su estado de ánimo.
  • Aunque aquí me gustaría hacer un paréntesis, los perros aprenden a manipular a las personas perfectamente bien, por lo que si tu “chiqueas” de más a un perro o lo sobre consientes porque estuvo enfermo o en el hospital, después el perro puede no querer comer hasta que le des en la boca y esto tampoco es nada sano para ambos.
    ¿Llora, gime o aúlla cómo si algo le doliera constantemente? En los perros el dolor es fácilmente distinguible, no así en los gatos; cuando a un perro le duele algo se lame constantemente la zona, llora o gime, por lo que debes llevarlo al veterinario para que te diga por qué le duele y si le puede recetar medicamento, si a pesar de eso él sigue gimiendo tendrás que descartar si es por dolor o de nuevo pudiera ser para llamar tu atención.

Cuando el perro lo hace como búsqueda de atención podrás ver que cuando le haces caso se calla y cuando le dejas de prestar atención vuelve a llorar y te mueve las patas para que lo sigas acariciando. Obviamente el perro quiere tu compañía, pero ten cuidado, si cedes ante todas las demandas del perro, después vivirás esclavizado a éste y ni tú ni él podrán disfrutar la vida, pues tú te comenzarás a sentir culpable de dejarlo y él no podrá estar feliz si no tú estás, y esto ya es patológico. El perro y tú deben aprender que no sólo juntos pueden estar bien, sino que estar separados por momentos tampoco es malo; por lo que lo ideal es que no le prestes atención al perro si él demanda la atención, gime y se te encima, pero sí hazle caso cuando este calmado e independiente para reforzar estas conductas.

Volviendo a la toma de decisiones difíciles. Puedes llevar un recuento de cómo pasa los días tu perro. Lo que debes hacer es marcar con una cruz si un día estuvo muy adolorido o deprimido, en general si no fue un buen día para él, y con una palomita si tuvo un buen día sin dolor y feliz. Así, al final de una semana, la quincena o el mes, puedes hacer un recuento de los días buenos y malos, y evaluar de manera objetiva la calidad de vida que está teniendo tu perro en un periodo determinado. Si al cabo de un mes, ves más taches que palomitas, si de acuerdo al cuestionario anterior, el perro no está bien, tal vez es momento de pensar en adelantar el día final de tu pequeño para que no sufra sin sentido, pero si tu perro todavía tiene ganas de vivir síguele echando ganas con él y disfrútalo mucho.

Recuerda siempre que antes de tomar una decisión debes ponerte en el lugar de tu mascota, así podrás responderte un poco qué es lo que él desearía aunque no te pueda hablar con palabras. Una forma sencilla de hacer esto es responder el “Cuestionario de vida”, que te presento a continuación, como si fuera él quien lo respondiera:

“Me llamo________ y tengo ____ años, conocí a mi familia humana cuando____. Ellos me han enseñado a________, me gusta jugar con________ y dormir en________, mis juguetes preferidos son________. Me castigan cuando________, me pongo triste cuando_______ y le tengo miedo a_______ el día más feliz de mi vida fue cuando_______ y me gustaría________.
Recuerda que el perro en esta etapa de su vida necesita mucho amor, cariño y comprensión, no busques la “salida fácil”, él te lo agradecerá. Y cuando llegue el momento final de despedirte de tu mejor amigo, de tu leal compañero, no te prometo que será fácil pero te aseguro que dentro de ti sabrás que hiciste lo mejor que pudiste y él te lo agradecerá donde quiera que esté.”

Si tu perro convive con otra mascota y tienen un lazo muy fuerte, es posible que el perro que sobrevive se sienta deprimido por la pérdida de su “amigo”, intenta mantener las rutinas lo más posible para que el cambio sea lo menos drástico y trata de animarlo con rutinas de juego programadas, si esto no lo ayuda busca la asistencia de un etólogo.

Finalmente me gustaría comentarte que tú puedes hacer la diferencia adoptando a un perro adulto, a un anciano o a un perro retirado de trabajo, por ejemplo a un perro guía, estos son jubilados alrededor de los 7 años, pero las personas invidentes con las que vivieron no se los pueden quedar así que se regresan a las organizaciones que los entrenaron para que alguien les recompense con amor y descanso el arduo trabajo que realizaron cuidando la vida de una persona. Sin embargo, en muchas ocasiones esto no pasa por falta de personas que adopten al perro, así que si tú tienes mucho amor que dar, acércate a las asociaciones protectoras de animales o a las organizaciones para entrenamiento de perros de ayuda, y adopta uno de estos pequeños.

Menú Principal