Tips para que nuestros perros no ladren

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Les escribo porque me parece que ésta situación tiene remedio, se puede enseñar al perro a NO ladrar, cuando el perro ladre demandando atención se le da el comando de “NO ladres”  y suavemente se le sujeta el hocico entre las dos manos, únicamente para no permitir que ladre, sin lastimarlo ni apretarlo de más.  Puede que entienda con esto tan simple.   Si se calla, se le felicita. Después se le da la orden de “sentado o la de quieto” y si obedece se le premia con caricias o con un efusivo “que buen perro”, “que buen niño” o “que buen chico”, o “que bonito” o el nombre del perro en cuestión, de una forma muy efusiva.

Si el perro no obedece a NO ladres, cerrándole el hocico, se utiliza entonces el Kennel, casa o a falta de ellos, en una caja de cartón y luego se le deja o mete ahí, sin maltratarlo ni pegarle en cuanto empiece a ladrar, se le debe ignorar mientras ladra, aunque el ladrido sea molesto, no hay que verlo, tocarlo, hablarle, regañarlo o darle ningún tipo de atención mientras el perro ladra. Se llama tiempo fuera. Cuando el perrito deje de ladrar de inmediato se le saca del kennel y se felicita al perro con una caricia o un premio, un pedacito de salchicha, un juguete que le guste mucho a nuestro perrito, un hueso de carnaza especial para morder, etc. Nunca se le debe dar chocolates porque la teobromina que contiene le hace mucho daño.

Esta forma de educarlo es un método positivo porque no se le pega al perro y se recompensa lo que hace bien. El aprenderá, “si me quedo callado puedo estar con mi familia, si ladro me mandan solito al kennel o la caja, aislado de compañía”.   Si vuelve a ladrar, otra vez irá al kennel o la casita o la caja. Y así hasta que el perro entienda que no debe ladrar o se ganará “el castigo” por así decirlo, de estar sólo. Cuando tenga su casita o kennel, lo amará muchísimo, aún cuando ahí se le educó para no ladrar, al grado de que el mismo se irá a descansar al Kennel, que es su guarida segura.   A veces nosotros mismos reforzamos el ladrido porque en cuanto empieza a ladrar, el perro llama nuestra atención. Esto se llama reforzamiento negativo. Y lo regañamos: eso para los perros está bien con tal de llamar la atención y ladran más porque en la mente del perro el parece que piensa, “OH, ladro y me hacen caso” por eso se le da tiempo fuera o se le cierra el hocico acompañado del comando “no ladres”, para corregirlo.  Esto nos ayudará a controlar el ladrido de nuestra mascota y no pensar en deshacernos de él.   Y además se sugiere darle al perro apoyo en su salud emocional al llevarlo a pasear, olfatear, desestresarse al ver otras cosas y ser feliz en compañía de su amado humano. Llegará tan cansado que no tendrá energía suficiente para ladrar tanto.  Y nosotros estaremos en forma: ¡tendremos más neurotransmisores que proporciona el ejercicio y nos sentiremos bien!.   Ya por último, si el perro tiene algo que nos afecta, nosotros como animales pensantes somos los responsables de educar a nuestro perro pero también a nosotros mismos en su cuidado.

Fuente: Janina del Rocío Torres Orozco

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